martes 2 de marzo de 2010

YO SOY CUBANO

En 1962, John F. Kennedy hizo un emblemático e inolvidable discurso en Berlín. En esa arenga, Kennedy criticó la construcción del muro, la falta de libertad y el desprecio por los Derechos Humanos. No sólo eso. También criticó a las personas que, intentando justificar a la URSS, defendían que el comunismo era la ideología del futuro porque permitía un desarrollo económico y social. “Que vengan a Berlín”, les contestaba Kennedy.
Ich bin ein berliner, “Yo soy berlinés”, decía. Con esta simple frase nos quería transmitir que no sólo eran los berlineses los que estaban sufriendo, sino también todas las personas que amaran la Libertad del Hombre.
Este momento crucial de la historia contemporánea lo podemos extrapolar al período actual y, me enorgullece, ser quizás el primero que pronuncie con la debida connotación esta frase: “Yo soy cubano”. No son sólo los que se encuentran en la isla los que sufren. Todos somos los isleños que padecen la represión de un régimen despiadado con ínfulas de libertador.



La figura de Orlando Zapata está siendo empañada y contaminada por la propaganda del régimen castrista a través del diario Gramma. Es algo normal, todas las dictaduras lo hacen. Pero lo atroz es que, desde un país democrático, haya personas que, intentando justificar una ideología execrable, también desvirtúen la figura de Zapata.
Ayer, asisto perplejo a unas declaraciones del actor Willy Toledo en las que califica a Zapata de “delincuente común y terrorista” y arremete contra “la obsesión de España y Europa” por el gobierno cubano. Que Willy Toledo es un auténtico bastardo no nos coge por sorpresa, pero lo que nos llena de estupor es su afán manipulador y su ignorancia.
El denostar y desprestigiar a los que mueren por la libertad y la democracia también lo hacía el régimen franquista. Eran denominados vagos, maleantes, traidores de la patria, terroristas, dementes… Paradojas de la vida: lo que hacía éste oprobioso régimen es lo mismo que hacen estos antifranquistas actualmente. Ver para creer.
Siguiendo el brillante método analítico de este golfo podemos determinar que Julián Grimau, Enrique Ruano y Salvador Puig Antich eran “delincuentes comunes y traidores de la patria” y que Europa estaba obsesionada por el régimen democrático franquista.
Los mismos que luchan con tanto brío contra los dictadores muertos son los mismos que amparan a los que están vivos.

Que la muerte de Orlando Zapata no sea en vano.
Yo también soy cubano.



"El reloj del comunismo ha dejado de funcionar. Sin embargo, su construcción concreta aún no ha llegado a caer. Por esa razón, en lugar de liberarnos a nosotros mismos, debemos tratar de salvarnos de ser aplastados por sus escombros".

Alexander Solzhenitsyn

2 comentarios:

Claudedeu dijo...

En tal caso, yo también soy cubano. Por cierto, lo de Willy no es ignorancia, es simple y llana inteligencia artificial, es decir, inteligencia creada (y por llamarla inteligencia) a través de puerto USB.

Malo Malísimo dijo...

Pues ya somos tres