Llega la hora de emerger del letargo tras la vorágine festiva. Aviso para lectores: no me apetece escribir.
Temo la venida de la algarabía y de la verbena porque suponen una supresión del hábito. Además, la reflexión y deliberación inunda la mente y desasosiega el alma.
Sólo hay una cosa que me impulsa a escribir y es el compromiso con el lector. Ese compromiso es un contrato ficticio y virtual, pero válido. El lector no estaría en ningún caso en la categoría de amigo, pero los efectos son casi idénticos. Que el lector se moleste en leerme conlleva un aprecio y afecto hacia mi persona o mis ideas. Un interés, el cual no siempre podemos encontrar en la vida cotidiana. Ese es el atributo que posee.
Sigo sin querer escribir.
Acostumbro a nada más levantarme escuchar la radio. Este misterioso medio es el que me informa de las tropelías de lo políticos. Sin embargo, cada vez esto me trae más sin cuidado. La política se ha convertido en un ejemplo (o paradigma) más de coprofagia donde los gobernantes son los coprófagos (verdaderos comedores de excrementos). La política española y la internacional, en general, no dejan de ser una olla a presión donde las consecuencias serán irreversibles y el uso de la violencia para mantener derechos y la dignidad humana será justificable e, incluso, legítima.
Digan lo que digan los contertulios derechistas y socialdemócratas (vendidos a hunos y hotros) la violencia empieza a ser un medio necesario para mantener a raya a los gobernantes. Presionarlos a fin de recordarles para quien trabajan. Al contrario de los Estados Unidos, en España y Europa existen pocos recursos a disposición de la ciudadanía para deponer y acabar con los malos gestores de la cosa pública.
Un ejemplo de esto es Italia. Aunque parezca mentira allí hay un Primer Ministro peor que Rodríguez Zapatero. Un señor llamado Berlusconi que aprueba leyes favorecedoras de intereses privados, que con dinero público financia orgías con prostitutas y la compra de drogas, que copula con adolescentes y, para terminar, hay una supuesta connivencia con la mafia siciliana. Sin embargo, el italiano medio no tiene más remedio que oír, ver y callar. Además, el sistema político italiano es muy enrevesado y esencialmente corrupto, al igual que el Poder Judicial. ¿Es justificable el uso de la violencia o no?
Me salgo del tema que quería comentar. Todo esto es tedioso, me produce hartazgo, repugnancia y hastío. No quiero consagrar la vida de mi bitácora a la crítica de la coprofagia y es por eso por lo que pronto se transformará en otra. Otra bitácora, con otra dirección, otro título y con más escribientes. Los artículos de política serán puntuales, fugaces e ínfimos. A la tercera va la vencida y os animo a que me sigáis en este lance.
Tampoco quiero adelantar nada más para no romper la magia.
Temo la venida de la algarabía y de la verbena porque suponen una supresión del hábito. Además, la reflexión y deliberación inunda la mente y desasosiega el alma.
Sólo hay una cosa que me impulsa a escribir y es el compromiso con el lector. Ese compromiso es un contrato ficticio y virtual, pero válido. El lector no estaría en ningún caso en la categoría de amigo, pero los efectos son casi idénticos. Que el lector se moleste en leerme conlleva un aprecio y afecto hacia mi persona o mis ideas. Un interés, el cual no siempre podemos encontrar en la vida cotidiana. Ese es el atributo que posee.
Sigo sin querer escribir.
Acostumbro a nada más levantarme escuchar la radio. Este misterioso medio es el que me informa de las tropelías de lo políticos. Sin embargo, cada vez esto me trae más sin cuidado. La política se ha convertido en un ejemplo (o paradigma) más de coprofagia donde los gobernantes son los coprófagos (verdaderos comedores de excrementos). La política española y la internacional, en general, no dejan de ser una olla a presión donde las consecuencias serán irreversibles y el uso de la violencia para mantener derechos y la dignidad humana será justificable e, incluso, legítima.
Digan lo que digan los contertulios derechistas y socialdemócratas (vendidos a hunos y hotros) la violencia empieza a ser un medio necesario para mantener a raya a los gobernantes. Presionarlos a fin de recordarles para quien trabajan. Al contrario de los Estados Unidos, en España y Europa existen pocos recursos a disposición de la ciudadanía para deponer y acabar con los malos gestores de la cosa pública.
Un ejemplo de esto es Italia. Aunque parezca mentira allí hay un Primer Ministro peor que Rodríguez Zapatero. Un señor llamado Berlusconi que aprueba leyes favorecedoras de intereses privados, que con dinero público financia orgías con prostitutas y la compra de drogas, que copula con adolescentes y, para terminar, hay una supuesta connivencia con la mafia siciliana. Sin embargo, el italiano medio no tiene más remedio que oír, ver y callar. Además, el sistema político italiano es muy enrevesado y esencialmente corrupto, al igual que el Poder Judicial. ¿Es justificable el uso de la violencia o no?
Me salgo del tema que quería comentar. Todo esto es tedioso, me produce hartazgo, repugnancia y hastío. No quiero consagrar la vida de mi bitácora a la crítica de la coprofagia y es por eso por lo que pronto se transformará en otra. Otra bitácora, con otra dirección, otro título y con más escribientes. Los artículos de política serán puntuales, fugaces e ínfimos. A la tercera va la vencida y os animo a que me sigáis en este lance.
Tampoco quiero adelantar nada más para no romper la magia.

No obstante, antes de bajar el telón debo poner el broche de oro. La obra jamás debe quedar inconclusa y todavía le queda a esta bitácora lo mejor, es decir, la traca final, la muerte del protagonista, la catarsis orgásmica.
Vendetta muere, pero no los principios porque “son a prueba de balas”. Tampoco muere la persona que se esconde debajo de la máscara y que no volverá a encender la radio turbadora.
Por último quedará la reverencia de Vendetta y de la persona que está detrás de la mascara. Juntos se inclinarán ante todos los lectores que han pasado por aquí durante tres años, ya sea para criticar, aconsejar o apoyar. A fin de cuentas, los lectores son los verdaderos protagonistas de la obra.
"La violencia puede emplearse para el bien".
Vendetta


10 comentarios:
Creo que cometes un error. Si eres bueno en denunciar y criticar ¿Para qué dejarlo?
Reflexiona.
Opino lo mismo que Vico. Entiendo que a veces cansa la sittuación actual, mucho, pero cada vez que una voz menos se levanta, quien es derrotada no es una persona libre sin más, sino la Libertad en su conjunto.
Ánimo.
José, si te entendemos, pero te quedas tan agustito cuando dices cuatro verdades...Yo mismo se de muchas gentes (de mi pueblo) que me leen y esperan ciertas opiniones mias y a partir de ahí actuar en consecuencia.Sin quererlo nos hemos convertido en referentes por uno u otro motivo y ahora no podemos/debemos defraudar esas expectativas. Todos Queremos matar al prota pero... es nuestra creación, nuestro hijo...¿podemos matarle?
Plantéate también cambiar de emisora.
Somos dos los que estamos medio hartos y medio derrotads por las tropelías del día a día, por el frío del invierno, y en mi caso particular, por el dolor lumbar, que me tiene frito. En estas condiciones yo tampoco tengo ganas de escribir. Nunca antes me había identificado así con unos planteamientos. Toma castaña y media.
Sólo es posible expresar decepción y tristeza, no sólo porque se vea mermado el onanista concepto del deleite lector, que es lo que muchos experimentamos al visitar tus posts, sino por el cobarde sentido de la indefensión, porque da la impresión que los que pueden remar en la misma dirección, aún golpeándonos con los remos, van cayendo.
Espero ansioso la nueva bitácora, pero más espero que no abandones, a pesar de la muerte del protagonista. Al fin y al cabo, escribimos finados...¿y qué?
José, entiendo bastante bien lo que dices y lo que te sucede, aunque como otros lectores ya te han recordado, cada voz crítica que muere es un triunfo para esta gentuza.
De todas formas respeto la decisión que tomes, un saludo y hazme saber cuál es ese nuevo proyecto.
Mucha suerte
Todo cansa,Jose.
Tómate un tiempo de reflexión y descanso y recarga las pilas.
Tomes la decisión que tomes,ya sabes donde estamos.
Un beso.
likuid,
Solía escuchar de todo un poco, aunque casi nunca le fallo a Carlos Herrera. Me parece un hombre íntegro y honesto.
Ahora escucho a Javier Cárdenas en la Cadena Dial.
Gracias a todos.
José, si lo dejas, te echaremos de menos. En este último año han cerrado varios blogs y me da pena que el tuyo sea uno de ellos.
Comprendo tu hartazgo. En mí, a veces, es desesperación. En esos momentos, siempre recuerdo a Edmund Burke, ya sabes:
"Para que triunfe el mal, tan solo es necesario que los buenos no hagan nada"
Esa frase pesa mucho en mí.
Un fuerte abrazo. Y no lo dejes!!!
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